Las siete dimensiones del bienestar

Avanzar hacia un plan de bienestar factible y bien fundamentado

¿Está usteden la búsqueda del bienestar? ¿Está ustedsólo pendiente de su bienestar físico o emocional? Aunque el bienestar físico y emocional son vitales, ustedpuede estar pasando por alto varios componentes importantes para vivir su mejor vida posible. Las siete dimensiones del bienestar fueron desarrolladas en 1976 por el Dr. William Hettler, cofundador del Instituto Nacional del Bienestar, como un enfoque holístico del bienestar. Comenzó con seis dominios y, con el tiempo, el modelo se ha ido aclarando y ampliando. Las siete dimensiones son ampliamente utilizadas por los profesionales de la salud como una forma de que las personas alcancen una vida equilibrada. Exploremos cada una de ellas y hablemos de cómo hacer que las dimensiones del bienestar formen parte de nuestra ajetreada vida.

Las dimensiones del bienestar

 

  • Física: La dimensión física consiste en todo lo que ayuda a mantener nuestros cuerpos físicos enteros y funcionando bien. Cuidar nuestra dimensión física significa mover nuestro cuerpo con regularidad, incluyendo, pero sin limitarse a ello, una rutina de ejercicios que se adapte a las personas dondequiera que se encuentren físicamente y/o en cuanto a su movilidad, junto con mantenerse hidratado, comer una dieta saludable y dormir lo suficiente. La dimensión física, al igual que todas las dimensiones del bienestar, debe adaptarse a cada persona, incluidas aquellas con enfermedades crónicas, problemas de movilidad y barreras ambientales.
  • Emocional: La dimensión emocional se refiere a nuestra salud emocional. Mantener una actitud positiva en la medida de lo posible y gestionar el estrés, especialmente en estos tiempos difíciles, es lo primero en la lista de autocuidado emocional. Mantener la salud emocional implica reconocer nuestras emociones a medida que surgen, honrarlas como parte de nosotros y luego gestionarlas. Hablar de nuestras emociones, en lugar de embotellarlas, es importante para desarrollar la salud emocional. Para alguien que luche con problemas emocionales o trastornos de salud mental, esta dimensión puede ser un foco de atención y puede adaptarse para crear objetivos únicos que ayuden a restablecer el bienestar emocional.
  • Intelectual: Si pudiera cambiar el nombre de esta dimensión, la llamaría el dominio del aprendizaje permanente. Como seres humanos, nos encanta crecer y aprender. En esta dimensión, queremos seguir aprendiendo y pensando en las cosas desde nuevas perspectivas. El desarrollo profesional, el aprendizaje o el avance en una nueva habilidad, o el hecho de emprender una nueva afición, todo ello alimenta la parte intelectual de nosotros mismos. Muchos de mis alumnos que abrazan el aprendizaje permanente se sienten especialmente atraídos por esta dimensión.
  • Espiritual: La dimensión espiritual tiene que ver con nuestro propósito interior y con lo que nos da sentido a la vida: un sentido de asombro y admiración. Podemos alimentar esta dimensión a través de la meditación, los paseos por la naturaleza, la atención plena, las técnicas de respiración, nuestra fe y mucho más.
  • Medio ambiente: La dimensión medioambiental implica ser conscientes de nuestro consumo de bienes y de cómo tratamos el entorno que nos rodea. Aunque el reciclaje es ciertamente un aspecto importante -y bien conocido- de esta dimensión, en realidad se trata de un modo de vida que valora el entorno en el que vivimos, trabajamos y jugamos, y que trata de moldear nuestro entorno para que sea más nutritivo.
  • Social: La dimensión social consiste en conectar con los demás de forma sana y equilibrada. Puede implicar coger el teléfono o enviar un mensaje de texto a un amigo o familiar, unirse a los compañeros de trabajo para dar un paseo a la hora de comer o unirse a un grupo comunitario. También podría implicar poner cierta distancia entre usted y aquellos con los que ustedtiene relaciones poco saludables o hirientes.
  • Ocupacional: La dimensión ocupacional o profesional no recibe suficiente atención. Pasamos gran parte de nuestra vida en el trabajo. Esta dimensión valora nuestras contribuciones en el lugar de trabajo y nos anima a buscar la satisfacción en nuestros empleos y a esforzarnos por conseguir un equilibrio saludable entre la vida laboral y la personal.

Recientemente se ha añadido una octava dimensión, aunque no se utiliza mucho. Se trata de la dimensión financiera. La adición de esta dimensión es importante para la salud del siglo XXI. En este caso, se centra en la elaboración de un presupuesto inteligente y en la gestión eficaz de nuestras finanzas. Incluye tener tanto conocimientos como acceso a estar financieramente seguros. Quizás lo más importante es que nutrir esta dimensión implica desarrollar una relación sana con el dinero.

 

¿Quiere más información? Consulte esta infografía de Mindbody Inc. o este excelente artículo gratuito y abierto sobre las dimensiones del bienestar. Y esté atento a los consejos prácticos sobre el estilo de vida para cada dimensión en nuestras próximas publicaciones sobre el bienestar de los miércoles en nuestras páginas de medios sociales.