«Rarely Idle»: el camino de Kylie Ackerman hacia la defensa de los derechos de los estudiantes
En un día cualquiera, la vida de Kylie Ackerman se parece mucho a la de muchos estudiantes de enfermería de Excelsior. Esta profesora de Excelsior podría estar estudiando en su escritorio para obtener su título de doctorado; llevando a su hijo de 7 años al entrenamiento de jiu-jitsu, béisbol o baloncesto de la tarde; sacando tiempo para hacer un par de series de pesas para ella misma; o respondiendo a los mensajes de los estudiantes y corrigiendo trabajos.
«Rara vez estoy ociosa», afirma. «Siempre está pasando algo».
Es consciente de que llevar una vida ajetreada es algo que comparten muchas personas, y esto se refleja en su enfoque docente en la Universidad de Excelsior. Su flexibilidad y su énfasis en la defensa de los intereses de los estudiantes se basan en una amplia diversidad de experiencias profesionales.
Un camino sinuoso hacia la formación en enfermería
La carrera de enfermería de la Sra. Ackerman comenzó lejos del entorno hospitalario tradicional. Empezó como enfermera especializada en infusiones en una consulta de medicina holística y, desde allí, pasó brevemente al ámbito de la reumatología, donde adquirió conocimientos sobre el tratamiento de enfermedades. Cuando cerró la consulta en la que trabajaba, se enfrentó a un punto de inflexión inesperado. La Sra. Ackerman decidió dedicarse a lo que desde hacía tiempo había sido su objetivo: trabajar en el quirófano.
Ackerman pasó a dedicarse a la cirugía robótica y, con el tiempo, llegó a ser la enfermera responsable del programa de cirugía robótica, al tiempo que seguía trabajando en otros quirófanos, entre ellos el de cirugía cardiotorácica. Este puesto exigía establecer prioridades constantemente.
«Gestionar las complejas necesidades de la unidad de robótica, incluyendo la dotación de personal, los cirujanos y la anestesia, al tiempo que se prestaba una atención centrada en el paciente a personas que a menudo se encontraban ansiosas, me enseñó a establecer prioridades de manera eficaz, teniendo siempre al paciente como prioridad absoluta», recuerda.
En aquel momento, no se daba cuenta de hasta qué punto esas habilidades de coordinación, comunicación, clasificación de pacientes y serenidad marcarían su futuro como educadora.
Ackerman comenzó su máster en formación en enfermería en la Universidad de Excelsior en 2015, tras enterarse de la colaboración de dicha institución con su empresa. Al mismo tiempo, decidió pasar del quirófano a la atención ambulatoria, un cambio que le permitió disponer de más tiempo para concentrarse en sus estudios. Asimismo, centró su proyecto final de máster en un programa de orientación para consultas ambulatorias.
«Cuando realicé mi presentación ante las partes interesadas de la organización, logré crear un puesto de formadora de enfermería ambulatoria que ocupé tras finalizar la carrera», afirma. «¡Ese puesto sigue existiendo hoy en día gracias a mi proyecto de fin de carrera!»
Se convirtió en enfermera titulada especializada en cirugía cardiotorácica y, con el tiempo, llegó a abarcar una amplia gama de especialidades ambulatorias, entre las que se incluyen la cirugía mamaria, la atención primaria, la neurocirugía y la neurología.
Encontrar su lugar en Excelsior
Ackerman describe su experiencia en el programa de máster en formación en enfermería como algo profundamente enriquecedor. «El apoyo y el ánimo [del profesorado] me hicieron querer ser como ellos», afirma.
Trabajó como formadora de enfermería ambulatoria tras obtener su Máster en Ciencias de la Educación en Enfermería en 2018 y, cuando vio que se había publicado una vacante de profesora en Excelsior en 2019, presentó su candidatura de inmediato. Aunque impartía clases en Excelsior, no dejó de formarse. Posteriormente, obtuvo un Máster en Ciencias de la Informática de Enfermería en 2024.
Lo que más le gusta a Ackerman de impartir clases en Excelsior son los propios estudiantes de enfermería. «Lo que más me gusta de impartir clases en Excelsior es la oportunidad de apoyar a enfermeros motivados —que a menudo compaginan sus estudios con el trabajo— y a estudiantes adultos que aportan al aula una gran riqueza de experiencias vitales y clínicas», afirma Ackerman.
Potenciar a los estudiantes de enfermería a través de la defensa de sus intereses
Algunas de las experiencias más formativas de la carrera de Ackerman surgieron de lugares inesperados. Aprendió a realizar varias tareas a la vez, a desarrollar la inteligencia emocional y a mantener la profesionalidad bajo presión mientras trabajaba de camarera durante sus estudios de enfermería. Su etapa en el ámbito de la cirugía robótica le enseñó a equilibrar sistemas complejos sin perder de vista la atención centrada en el paciente.
En la actualidad, recurre a esas mismas habilidades para conciliar las necesidades de los estudiantes, los departamentos y la Universidad, manteniendo al alumno en el centro, al igual que al paciente.
La labor principal de la Sra. Ackerman en Excelsior se centra en el programa de Grado Asociado en Ciencias Aplicadas de Enfermería, donde imparte y supervisa la asignatura final, «Trabajo de fin de carrera de Enfermería: Prácticas clínicas avanzadas». Su enfoque combina la práctica basada en la evidencia con estrategias de aprendizaje activo: estudios de casos, situaciones clínicas realistas, debates guiados y actividades de reflexión que animan a los estudiantes de enfermería a aplicar los conceptos a sus propias experiencias.
«Los cursos que coordino están diseñados para ser creativos, informativos y atractivos, combinando de forma deliberada la aplicación práctica con estrategias de aprendizaje activo», explica.
En su labor docente, suele recurrir a un ejemplo de cuando trabajaba en la consulta de cirugía cardiotorácica mientras cursaba su máster. En el desempeño de sus funciones, solía atender llamadas telefónicas de pacientes tras sus intervenciones. Recuerda que, durante una de esas llamadas, un paciente le explicó que no se encontraba bien.
«Inmediatamente le dije que acudiera al servicio de urgencias más cercano, ya que sospechaba que se trataba de una embolia pulmonar», explica Ackerman. «Se lo comuniqué al cirujano, quien pensó que estaba loco, pero al final resulté tener razón: presentaba un coágulo enorme que requirió una intervención quirúrgica adicional. Este es un magnífico ejemplo del Modelo de Medición del Juicio Clínico [de la NCSBN], por lo que me gusta mencionarlo, ya que es fundamental tener en cuenta tanto los indicios subjetivos como los objetivos a la hora de atender a los pacientes».
Su compromiso con la experiencia de aprendizaje de los alumnos le ha valido un premio a la innovación del profesorado durante dos años consecutivos, en 2024 y en 2025. Emplea estrategias docentes innovadoras y basadas en datos para fomentar la perseverancia de los alumnos. Por ejemplo, incorpora diversas modalidades de aprendizaje, entre ellas reflexiones estructuradas a partir de vídeos, para dar cabida a diferentes estilos de aprendizaje sin dejar de mantener unas expectativas claras. Asimismo, ha creado recursos de gran impacto, como un minipodcast para el aprendizaje «sobre la marcha», y ha dirigido una investigación sobre el efecto de la observación virtual de animales en la ansiedad de los estudiantes a la hora de realizar exámenes.
La Sra. Ackerman aplica un método de enseñanza empático, que fomenta el desarrollo de los alumnos. Es capaz de adaptarse rápidamente y dar prioridad a sus necesidades, lo que incluye responder a los mensajes, calificar los trabajos y ofrecer comentarios de forma oportuna.
Anima a sus estudiantes de enfermería a que soliciten prórrogas para poder entregar sus mejores trabajos, e incluso les sugiere que propongan sus propias fechas de entrega de los trabajos. «Esto les enseña a defenderse por sí mismos», explica Ackerman. «Creo firmemente que si usted no puede defenderse por sí mismo, usted no podrá defender a un paciente».